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Montañas Afiladas

El viento mueve los árboles creando, junto a tus aullidos, una banda sonora inigualable… Aullas porque hace demasiado tiempo que no corremos por los caminos de estas montañas. Te has hecho viejo, mi querido amigo canino, y aunque quieras, aquello ya no podemos hacerlo juntos…

Estoy aquí, a los pies de la montaña, con un compañero. Unas luces tenues alumbran el puesto en el que hacemos vigilancia. A tu alrededor, viejo amigo, se refleja la luz de la luna en las bayonetas del enemigo.

Tus aullidos y sus pasos descendiendo por la ladera se oyen a lo lejos, montaña arriba. Ya están a tu lado, y pronto, estarán aquí abajo.