Convoy en El Estrecho

El oficial se apoyó contra el respaldo de la silla, abrió los brazos y soltó un «¡A la mierda!». ¡Qué manera de autorizar una operación! Dos fragatas acompañarían a un convoy de buques mercantes mientras cruzaban El Estrecho. No hacerlo no representaba problema alguno, hacerlo tampoco.

Carcajadas entre el resto del personal de la flota por una demostración de fuerza a unos mercenarios de pacotilla; Carcajadas entre los mercenarios por traicionar a uno de los suyos.

Y en el Alto Mando, silencio. Una promesa incumplida y varios procedimientos a la basura porque un ignorante ha quedado atrapado en un fuego cruzado creado por él mismo. «Al menos no lo hemos comenzado nosotros» dijo apesumbrado, para dar por finalizada la reunión, el oficial.