Cabeza de tren

Está sentada al lado de la ventana.
Viendo el Sol salir de entre las montañas.
Está viendo a la brisa mover los árboles.
Y tú vuelves a estar sentado enfrente.

Y no puedes evitar mirarla cada vez que se acaricia el pelo.
Y no puedes evitar sonreír cada vez que sonríe.
Y no puedes evitar que tus ojos brillen cada vez que el Sol se refleja en los suyos.
Y te preguntas por qué te pasa eso. Qué has visto en ella.

Estás perdido, amigo mío.