La Calle

Ciertamente la calle estaba vacía.
Aunque las almas que abarrotaban aquella silenciosa calle, tras las persianas de sus respectivos pisos, hacían que se sintiera acompañado.
El sol caía a plomo.

¿Y si ese asfalto ya nunca se enfriara a la luz de la luna?
¿Y si esas persianas ya nunca fueran subidas?

¿Y si ya nadie paseara por estas aceras?
¿Y si ya nadie esperara en aquél portal?
¿Y si ya nadie esperara en esa parada de bus?

¿Y si ya no recibiera una llamada?
¿Y si ya no gritara su nombre?
¿Y si ya no giraran las ruedas sobre ese asfalto?

¿Y si ya nadie observara los escaparates?
¿Y si ya nadie…?

Y si…
Y si…
Y si…

Y si ya nadie se levantara.
Y si ya no se volviera a abrir nunca más una puerta.