Cristaleras

El joven reportero traspasaba las puertas del edificio en el que trabajaría desde ese día. El responsable de contrataciones de la agencia le guiaba hasta su planta, mientras tanto, los rayos del sol atravesaban la cristalera de la entrada.

-¿Sabes joven? Hay gente que ama madrugar. Se despiertan olfateando la mañana buscando pistas hacia algo que se deba hacer. Abren la ventana y dejan que los primeros rayos les iluminen el inicio de algún camino. Pero la mayoría frustran su ímpetu con el paso de la horas.

Y hay gente que ama la noche. Se quedan en guardia, vigilantes. Son los que dan la alerta mientras el resto duerme. Y los mejores, son los que ponen las primeras piedras del camino que recorrerán los madrugadores.

Deberás decidir qué quieres hacer. Pero decidas los que decidas, es posible que no sepas a quién ayudas o quién te ayuda. Sólo el paso del tiempo hará que se despeje la niebla del desconocimiento. Y si lo consigues, serás un hombre clave.

Si no lo haces, habrás malgastado tu tiempo.