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Miradas nocturnas

Quizás él había comprendido algo ininteligible en aquella mirada de su amigo.
Quizás era algo que le había quedado pendiente.

Sea como fuere, había sido un comentario lacerado.
Tuvo que pasar un rato, para que se notase un pinchazo bajo la clavícula izquierda. Justo un palmo debajo.

Hubiese sido deseable que el balazo hubiese sido limpio; pero la bala había quedado atrapa en el corazón, luchando.
Irremediablemente, la única forma de finalizar aquella lucha era recurrir al olvido.

Lo que había hecho su amigo era como entrar en un edificio gritando. Su edificio. Su cabeza. Su mente. La primera reacción: Ignorar. Después alguien de un mostrador de recepción recordó haber leído algo parecido en algún informe. Pero era tarde, la sangre del que gritaba en medio del Hall ya teñía el suelo.

Carreras escaleras arriba, hacia algún despacho. A ver si alguien sabía como silenciar aquello. No importaba el motivo. O la ausencia de ellos.

La chica volvía a dirigir su mirada hacia los que le hablaban.